Arquetipos femeninos

RUEDA ARQUETIPOS

La Rueda de Ana es un modelo de trabajo con Arquetipos Femeninos. Los arquetipos son modelos de lo humano, patrones de personalidad y realidades psíquicas, representan todos los aspectos y facetas tanto de nuestro mundo interior y simbólico, como de nuestra personalidad.

Cada arquetipo dentro de nosotras posee unos intereses, necesidades, símbolos, emociones, dificultades o dones propios. Y cada uno de ellos porta aspectos luminosos y aspectos no manifiestos. Algunos arquetipos prevalecen en nosotras y guían nuestras decisiones, otros apenas los hemos explorado y moran en nuestro inconsciente.

El desequilibrio en nuestras vidas puede entenderse en términos arquetípicos, cuando nos hacemos conscientes de que estamos “alimentando” mucho unos patrones, y “descuidando” otros. Uno de los secretos que el mundo antiguo conocía muy bien debido a los Mitos y Leyendas, era que estos arquetipos son universales, todos ellos tienen determinados aspectos que se manifiestan por igual en todas las personas, independientemente de su cultura, raza o religión. Sin dejar de afirmar por ello, que estos símbolos universales, forman una configuración especial en cada uno de nosotras.
Son patrones de comportamiento que adquirimos en base a nuestra educación, y que se van moldeando en función de nuestras experiencias, lo cual determina ciertas creencias que hacen que estos “patrones” o arquetipos se perpetúen en el tiempo y condicionen nuestra forma de ver el mundo.

Los Arquetipos Femeninos que hemos heredado de la cultura occidental patriarcal y la mayor parte de las veces,  de nuestra familia, están en su mayoría, deformados y demonizados unos, idealizados otros y ausentes muchos.

Identificar de qué modo conviven dentro de nosotras esos aspectos, cómo se comunican entre sí, a qué acuerdos llegan entre ellos, cómo se solapan unos a otros, cómo algunos se hallan absolutamente reprimidos y por qué, es un trabajo interior intensamente transformador y sanador. 
El modelo que  he desarrollado trabaja con ocho grandes arquetipos que sintetizan y ordenan casi todos los aspectos de nuestro mundo interior y exterior:

Estos arquetipos son los siguientes: Niña Interior, Guerrera, Amante, Sacerdotisa, Nutridora, Hechicera, Sabia y Maga.

Cada uno de ellos tienen tienen cualidades positivas y negativas, nos ayudan a crecer o nos impiden evolucionar….son necesarios en una etapa de nuestra vida e inapropiados en otra. Cada uno de ellos corresponde con un ciclo evolutivo. Expresarlos en el momento correspondiente o ante la situación en que se requieren, es garantía de cumplir con las tareas correspondientes en cada momento de nuestra vida o en cada situación concreta. 

Además, ellos se corresponden también con una de las fases menstruales, con cada una de las estaciones, con elementos y símbolos de la naturaleza, con determinados Animales Totémicos, las fases lunares, los momentos del día, colores, así como con símbolos y objetos de poder.

Cada uno de los arquetipos representa los niveles físico, mental, espiritual y corporal y esta vinculado con los elementos agua, tierra, aire y fuego. 

La Rueda de Ana ordena toda esta información, la cual es un mapa de navegación interior útil y revelador para cualquier mujer que quiere disponer de herramientas para explorarse, comprenderse más y movilizar situaciones de bloqueo de cualquiera de sus aspectos. También es recomendable para todas aquellas que quieren celebrar la naturaleza de su energía femenina en todas sus manifestaciones y en el momento propicio para ello.
A través de este esquema no solo nos navegamos por dentro y por fuera, sino que también nos aliamos con los dones que le son propios a cada uno de nuestros arquetipos. A identificarlos y trabajar con todos ellos, establecemos un equilibrio descubriendo que cada uno porta grandes enseñanzas, heridas que pueden ser sanadas, posibilidades de desarrollo, formas creativas de expresarse e información simbólica valiosa y útil que podemos aplicar en nuestra cotidianidad.

La Rueda de Ana, usa a las diosas como la forma de acceder a todo este conocimiento y trabajar en ello.

Utiliza el lenguaje de lo creativo, de las ensoñaciones guiadas, de los rituales, utiliza técnicas de respiración y yoga, el psicodrama, la confección de altares, el trabajo con las creencias, la psicomagia y una seria de meditaciones de diferentes escuelas humanistas o vías espirituales, que nos permiten penetrar en el arquetipo desde su propio lenguaje, que es eminentemente simbólico.

Comparto La Rueda de Ana desde hace seis años,  herramienta que ha facilitado en las mujeres que han participado, la comprensión de quiénes son y cual es la misión de vida que han venido a desempeñar.

Conectando con nuestro inconsciente profundo podemos transformar desde la raíz, y operar cambios reales y decisivos en nuestras vidas.

Niña

 Interior;

Se trabaja con la llegada de la primera luz después del largo invierno. Representa nuestra capacidad de conectar con las cualidades creativas que de manera natural fluían en nosotras en la infancia, lo cual nos conduce hacia nuestra misión. Es a su vez un arquetipo que nos desvela cómo se configuro lo que somos ahora y cómo nos condicionó a la hora de crecer o no crecer de forma madura y responsable. Es el aspecto más inocente y puro de nuestra personalidad y también el que nos mantiene atadas a caprichos. Es el arquetipo que nos
permite navegar en cuándo y cómo sucedieron las heridas que han marcado nuestro desarrollo como mujeres y tener la oportunidad de curarlas. Nuestra dependencia emocional se fraguo en la infancia por ello es importante escuchar a ese aspecto de la psique y darle la atención y el cariño que necesita, para poder mirar el presente en su totalidad sin arrastrar carencias que dificultan el
compromiso con nuestra misión creativa.

Guerrera;

Se inaugura el reinado de la guerrera con la llegada de la primavera. Ella nos ayuda a tener una presencia luminosa en nuestra vida, atrevernos a perseguir nuestros objetivos y establecer nuestros límites. Este aspecto expresado sanamente nos hace ser las conductoras de nuestra realidad, pero reprimido o mal usado, puede llevarnos a conductas demasiado egoístas o centradas solo en nosotras. La guerrera nos da autosuficiencia, nos dice hacia donde dirigir las flechas, cómo delimitar nuestro territorio y cuando rendirse. Es útil enfrentar nuestro modo de establecer limites y aprender a decir que no, tareas a las que nos puede ayudar este arquetipo. También es útil
para enseñarnos a brillar sin miedo, usando nuestra firme voluntad para expresar quienes somos.

Amante;

La energía femenina tiene diferentes manifestaciones en nuestro cuerpo y alma de mujer. Una de las más importantes es el aspecto de la Amante o Diosa del amor, el cual alcanza su expresión máxima en Mayo, momento donde celebramos la unión de lo masculino y
femenino dentro de nosotras. Es necesario que sacralicemos nuestra sexualidad, que definamos nuestra visión de la pareja, y sobre todo que aprendamos a amarnos a nosotras mismas y a nuestro cuerpo como un “recipiente sagrado”. En este encuentro celebraremos la energía de la Diosa del amor que mora en nosotras, exploraremos sus luces y sombras y nos abriremos a sentir su energía transmutadora y renovadora. Sanaremos aspectos de nuestro interior que nos abrirán la puerta a vivir este arquetipo con mayor plenitud dentro de nosotras.

Sacerdotisa;

En este encuentro trabajaremos la relación con nuestra Sacerdotisa Interior. Todas las mujeres portan una, y es el aspecto de nostras mismas que sabe trazar un puente entre su realidad cotidiana y su realidad mágica. Todas vivimos en realidad en dos mundos que se rigen
por leyes distintas, nuestro mundo interior y nuestro mundo exterior. Establecer un vínculo entre nuestro consciente e inconsciente nos ayuda a traer más consciencia a nuestras vidas, de toda la información simbólica que puede ayudarnos a tomar las decisiones adecuadas en el mundo de lo racional. La Sacerdotisa interior confía en el poder del rito, del mito, del símbolo, es una incansable buscadora de conocimiento y posee la capacidad de alquimizar los procesos interiores. Es tiempo de despertarla dentro de nosotras, para restaurar la memoria del poder femenino que mora en nuestro interior. Ella representa parte de nuestra plenitud como Mujeres. Ella es la primera que fue desterrada por el patriarcado, y ella es en definitiva la última que tenemos que rescatar de las sombras del inconsciente colectivo.

Nutridora;

Se trabaja cuando se recogen las primeras cosechas y la tierra nos ofrece su abundancia. Es el arquetipo dentro de nosotras que más conecta con el aspecto maternal dentro de nosotras. Es nuestro aspecto nutricio aquel que nos enseña a compartir, cuidar, nutrir, volcarse en el otro. Llevado al extremo puede hacernos estar demasiado involucradas en los otros, olvidando escuchar las necesidades de nuestro
interior. Trabajamos la capacidad que tenemos en el mundo de recoger los frutos de lo sembrado en nuestras vidas y de acumular abundancia, no solo material, sino también espiritual, emocional y de todo tipo. También es un aspecto que nos invita a revisar las creencias que impiden el flujo de la abundancia, así como aprender a agradecer todo lo que nos rodea. Ella celebra la plenitud de mostrar en el mundo su misión, es un arquetipo que cuando alcanza la madurez suficiente nos conduce a llevar a cabo nuestro proyecto creativo y a conectar con una fuente inagotable de creatividad, dispuesta a ser compartida.

Hechicera; 

Se trabaja cuando empieza otoño, el sol ha comenzado a declinar y todo comienza a replegarse. Es un arquetipo que nos conecta con la verdad. Es el aspecto de nosotras que escucha la voz de su intuición, da crédito a lo no tangible, a la vez que viaja entre los mundos consciente e inconsciente enraizada en la madurez. Ella nos ayuda a integrar los ciclos de luz-oscuridad, de crecimiento- descenso y sabe que navegar por sus profundidades la convertirá en una mujer más completa y sabia. Con este arquetipo trabajamos la importancia de soltar y dejar ir, tal y como las hojas se caen en otoño y tal y como el sol se pone al atardecer. Sus actividades son más introspectivas, la espiral gira hacia dentro y debemos facilitarlo. Cuando no cumplimos con esta tarea, podemos volvernos agresivas, sarcásticas, poco pacientes y desvincularnos de nuestra profundidad. Nos Permitimos hacer una revisión en nuestra vida de todo aquello no debe permanecer porque no se sustenta en la autenticidad. Aprendemos a equilibrar nuestra visión hacia el afuera con la visión interior. Ella nos enseña a enraizarnos, profundizar, soltar, sincerarnos, empezar a conectar con nuestra profundidad en el viaje de regreso a nuestro mundo interior y anclarnos firmemente en nuestra vida.

Sabia;

Este aspecto se trabaja cuando el otoño se ha hecho presente pero el invierno aún no ha llegado. Es nuestra parte más psíquica, aquel aspecto de nosotras ya en comunicación directa con nuestra intuición y con la sabiduría acumulada. Es nuestra abuela interior, aquella que sabe que la vida ha sido una maestra en cada una de las experiencias vividas, y se ha hecho amiga de su poder interior. También es la
parte de nosotras que nos puede mantener alejadas de los demás, que nos vuelve egoístas, intransigentes, o ancladas en viejos patrones. A ella acudimos para rescatar de las sombras todo aquello que fue arrojado, necesitamos de su candil y de su visión para abrazar la sombrasin miedo. Ella nos guía por nuestras partes mas ancestrales, por nuestros dones escondidos, y a través del lenguaje de los sueños y la magia.Esta realidad de nuestra psique, sabe que la magia está al alcance de la mano y que puede ejercerla recordando lo que ya está inscrito en su memoria ancestral. También nos pone en contacto con la posibilidad de sanar a nuestro linaje y reconciliarnos con los mandatos familiares inconscientes, enseñándonos a reconocer en nuestra familia, nuestros dones.

Maga;

Se trabaja en invierno, cuando el viento frío nos invita a recogernos más en nuestro interior, y la tierra reposa desnuda. La maga es el arquetipo que esta más allá de las leyes temporales, ella es la parte espiritual, la parte mas ancestral. Aquella que ya no se rige por las
cosas del mundo, sino que se ha desprendido de todos los apegos y navega en el mundo del inconsciente, de la muerte…..Ella es la mujer esqueleto, se ha quedado con lo esencial, después de desprender todas sus pieles, enfrenta la muerte de su ego, para así desnuda,reconocer la esencia que está más allá de toda forma. Es la parte de nosotras que nos enseña a enfrentar las muertes simbólicas en nuestra vida, y los duelos de las muertes de nuestros seres queridos. Ella sabe que en cada mujer hay una maga escondida que puede verlo todo desde una perspectiva más amplia, más elevada, más espiritual.

 

Sofía Gutiérrez

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